Prometo olvidarte, por mi bien, por mi felicidad.
Prometo borrarte, por las horas que aún me debes,
y por aquel tiempo que no volverá entre nosotros.
Prometo sacarte, por la vida que debe seguir
y que paralizada dejaste. Sin prisa volviste a huir con minutos adversos.
Prometo no seguir tu paso de nuevo, aunque me hayas abandonado,
aunque hayas soltado mi mano
aunque hayas soltado mi mano
en medio del camino; sin entender,
con tantas dudas que vuelven en medio de la temible niebla del alma.
ya entendí que nunca debimos encontrarnos.
Tu vida ya estaba llena, yo la he vaciado otra vez
pues tu consciencia remeció mi reaparición, pero
prometo salirme de tu camino para que vuelvas a estar tranquilo,
nunca quise hacerte daño, no obstante, sin querer, generé tu mal,
ese que te sigue hasta la eternidad y que hoy me persigue también a mí.
Prometo desplazarte de mi ingenua mente, de mi obstinado corazón,
pero no le pidas a esta memoria obnubilante una permanente omisión,
pues esta amnesia no es duradera como yo creo y como tú quieres creer.
Siento fallarte nuevamente con estos recuerdos que debo desaparecer
pero sé que no podré, perdona, perdona otra vez pues acabo de recordar
la vez que me dijiste que sólo Dios perdona, y que no volviera a pedírtelo.
Lo siento por mí, sin embargo dejaré esta culpa que
es más fuerte que los arrebatos del mar,
porque he comprendido que la causa no fue mía,
mucho menos los efectos de tus actos.
He de sacarte para volar,
por fin, a través del infinito cielo que sostiene
porque he comprendido que la causa no fue mía,
mucho menos los efectos de tus actos.
He de sacarte para volar,
por fin, a través del infinito cielo que sostiene
un brillante sol para mí.
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