Rubén otra vez por su ventana contempló la mágica constelación que se mostraba ante sí, allá arriba todo era tan perfecto cada detalle, tan en paz. Cada noche concluía lo mismo antes de dormir, ¿cómo vivo dentro de una diminuta partícula mientras que el cielo oculta sus gigantes y evidentes misterios? Escribía en su habitación siempre desierta, su compañía continua, la soledad. Durante el día transmitía a discípulos sus dotes musicales, le era cómodo viajar cuadras y cuadras abordando el movimiento de un vehículo. Volvía a casa, de camino compraba una bolsa de veneno, y si se sentía muy triste pasaba por un restaurant de sueños olvidados. Le deleitaba sentarse junto a la ventana, un pasatiempo, mirar a la gente pasar, como una película, veía parejas tomadas de la mano, niños corriendo en el parque de en frente, aves emprendiendo el vuelo, miraba la silla contigua, estaba como siempre, llena de vacío. Nostalgia en el corazón, nostalgia en todo sentir invade a Rubén, otra vez. ¿Por qué estará tan solo, será por un error que cometió en su juventud? ¿Será porque su posible compañía se marchó al no tenerle presente? Siempre tan abstraído, Rubén. ¿Será que el pasado nunca te dejará en paz? Quizás el problema no sea físico, tal vez aquello sólo reside en tu mente. Oh Rubén, no te vayas… Ya te fuiste otra vez.
Sophia Miranda.
Sophia Miranda.
y volvere a temer en la oscuridad, respirando el aire crudo de la ciudad que sigue azotando mi cuerpo y mi alma tambien...
ResponderEliminarespero comprender que seguire buscando entre las cosas del ayer el espacio vacio que me dejo sin querer.
salx2 muy buena escritura!!!1