lunes, 7 de noviembre de 2011

El lado oscuro.

El lado oscuro del misterio lo produces tú.
La mirada ocultando un te quiero vive en tus pupilas de intensa esencia.
Cada roce de seda cristalina que se tiene la dicha de sentir
en el lapso de segundos que dura ese ínfimo toque expandiéndose por cada fibra,
y que continúa otros segundos más como gotas de lluvia desvaneciéndose sobre la piel,
transmite sentimientos iluminados.
Asimismo un abrazo que dice mucho,
no se atreve a expresarse  por medio de la voz, tan amorfo a las palabras...
es nuestro estilo silencioso, que fluctúa en incertidumbre,
oscila de razón a sinrazón. 
 Es esa complicidad que mantenemos ambos y que
se manifiesta en palabras y gestos atrevidos y desengañados.
En un campo de señales encriptadas y codificadas
desenvolviéndose en un efecto dado a una excesiva mala interpretación,
todo maquinadamente espontáneo e intencionalmente inocente.
Esa comunicación provocada por la mirada titubeante que
delimita un espacio de un sentimiento que solo conocemos tú y yo. 
Ese fuego que consume poco a poco la mente de los dos,
que no reserva más el entusiasmo ardiente de explotar.
Sólo Dios sabe cuánto tiempo podremos guardar el secreto mutuo
de eso que sabemos ambos, y que, paradójicamente, es furtivo de los dos.

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